En este espacio se encuentran varios de los proyectos de investigacion en curso o finalizados de investigadores en el area de Estudios Culturales, Performance Studies, y Artes Vivas y Teatro en Colombia, Mexico, Brasil, New York, entre otros. Aqui puede usted colgar las presentaciones de sus proyectos para establecer vinculos con experiencias afines o para desarrollar abordajes conjuntos en diferentes partes de las Américas.
El curso compartido realizado entre los estudiantes de la universidad de New York y la Universidad Nacional de Colombia tuvo lugar en la semana 15 al 20 de Agosto de 2009 como preámbulo al Encuentro Hemisférico realizado en Bogota. El ejercicio realizado buscaba generar un intercambio de experiencias entre los estudiantes vinculados a la investigación en temas de performance y Estudios Culturales.
Las actividades realizadas se centraron en el tema de los derechos culturales sobre 4 aspectos a saber: derecho a la siembra, derecho al Agua, Derecho a la Fiesta y el Derecho al duelo. Las actividades sobre las cuales se desarrollaron estos temas consistían en talleres de exploración y creación performática por grupos sobre los derechos culturales, recorridos y caminatas por la ciudad y sus referentes patrimoniales, históricos y culturales, por ultimo se realizaron cuatro conferencias con invitados especiales.
El grupo de aproximadamente 30 personas permitió la discusión y el enriquecimiento colectivo de los participantes cuyas diversas miradas permitieron generar reflexiones colectivas frente al reconocimiento de la ciudad como escenario para el ejercicio de la ciudadanía en el caso concreto de Bogota.
Como resultado del proceso se realizaron cuatro recorridos por la ciudad encaminados a percibir los sitios históricos y referentes de la historia de la ciudad; dos recorridos permitieron observar desde los sitios emblemáticos de la carrera 7 los lugares de encuentro, las instituciones publicas y su relación con hechos que marcaron momentos especiales en la conformación de la ciudadanía bogotana, El palacio de justicia, el bogotazo del 9 de abril, como hitos historicos y la Secretaria de Cultura y la escuela de arte Santo Domingo para observar el desarrollo de las políticas publicas de desarrollo cultural de la ciudad. Como cuarto recorrido se dio una mirada a la vida nocturna de Bogota y sus expresiones propias de “La otra Bogota” en esta actividad por los antiguos barrios obreros como la perseverancia, la zona de tolerancia (Barrio Santafé) permitió una mirada más amplia de los problemas propios de la construcción de la ciudadania y la marginalidad.
Las conferencias nos permitieron una reflexión conjunta sobre temas como el derecho a la siembra y el agua desde la perspectiva de los movimientos ciudadanos que reivindican desde las formas de participación como lo son los referendos la importancia de una legislación adecuada que garantice dichos derechos. Sobre el tema del agua participo como invitado Rafael Colmenares director de Ecofondo quien hace parte de los líderes de este movimiento. En el tema del derecho a la siembra se trato el tema del consumo racional y la explotación de la tierra, las formas alternativas de la agricultura urbana y otros mecanismos que eviten el extrañamiento del hombre con la naturaleza.
Sobre los temas del derecho al duelo nos acompañaron Ivan Cepeda representante del movimiento ciudadano de victimas del conflicto armado y Patricia Ariza, reconocida activista de los derecho humanos desde las expresiones del teatro popular. Con estos conferencistas se construyo una panorámica del conflicto armado en Colombia y sus implicaciones en el desarrollo de la construcción de una cultura que promueva la defensa de los derechos humanos desde la organización y movilización ciudadana frente al estado, con estas conferencias se logro despertar el espíritu de solidaridad de los asistentes extranjeros al curso compartido y permitió fijar algunas estrategias que permitieran sostener el contacto y apoyo de opinión frente a estos procesos reivindicativos de la sociedad colombiana en el exterior, sobre los derechos culturales al duelo y la protesta social.
Frente al derecho a la fiesta se contó con la exposición de Misael Torres del grupo Ensamble Teatro y Victor Soto Dramaturgo Chileno invitado especial a este encuentro. Se realizo una visita a uno de los eventos que se realizo en la localidad de Fontibon y en donde observamos la posibilidad de reivindicar la fiesta como un ejercicio solidario basada en la filosofía del trueque en el marco del Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano “ENTEPOLA”.
Como resultado de este curso compartido quedaron no solo lazos de amistad entre los participantes sino que además se vienen consolidando iniciativas que propenden por la continuación y permanencia de procesos de intercambio y comunicación entre los miembros de estas instituciones educativas, entre las iniciativas mas relevantes tenemos: conformación de un Google-Groups para la canalización de trabajos de investigación sobre el tema de Colombia y el trabajo académico relacionado con los temas de los movimientos sociales y la crisis social y política (Forocolombiano@gmail.com).
La visita realizada por algunos de los miembros del curso compartido al proyecto de fotografía social en “Altos de Cazuca” (Ciudad Bolivar) permitió la vinculación efectiva mediante la proyeccion de exposiciones que visibilicen este trabajo de los jovenes subalternos en las ciudades de Río de Janeiro, New York y por otro lado, consolido el apoyo económico a este proceso por parte de organizaciones de Escocia y de Italia.
En la Actualidad se viene trabajando desde los estudiantes de New York y Bogota en la consolidación de espacios virtuales de intercambio permanente que permitan la gestión de una segunda versión de este curso compartido y en la consolidación de una propuesta común de participación en el Encuentro Hemisférico de Performance y Política que se realizara en la ciudad de Winnipeg (Canadá) en el 2011.
Este evento titulado "Ciudadanías en escena: performance y política de los derechos culturales", invitó durante los 10 días de su duración en las instalaciones de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá a investigar los “derechos culturales” y sus complejas relaciones con las ciudadanías tanto en contextos históricos como contemporáneos. El encuentro asumió los derechos culturales como una figura jurídica, como un dispositivo de poder, y como una articulación alrededor de la cual se condensan reivindicaciones, ciudadanías y sujetos. Estos permiten investigar la relación entre el performance y la política a través de diversas formas expresivas, categorías de análisis, disciplinas, tradiciones y movimientos. Los derechos culturales necesariamente invocan al Estado, hecho visible por los mismos ciudadanos e instituciones que éste produce, y también resaltan la instrumentalización del ritual, la identidad, la protesta, la guerra y el arte. Nos invitaron a explorar el derecho a la identidad y a la interculturalidad; el uso y promoción de los idiomas maternos, idiomas de elección y su hibridación; la formación artística y al acceso a sus expresiones; y el reconocimiento, transmisión, y transformación de la memoria colectiva, entre otros. Los derechos culturales también destacan la enorme brecha entre el discurso jurídico y las vivencias sociales, entre la teoría escrita y las prácticas corporales, y nos impulsan a investigar estas tensiones, antagonismos y asimetrías sociales, y las prácticas y estrategias performativas que artistas, actores sociales, pueblos y estados utilizan para intervenirlas.
El agua como idea estructurante de políticas de uso de corte neoliberal ha sido concebida en diferentes momentos como elemento químico, materia prima, mercancía, bien o recurso. No obstante parece ser que estas concepciones han proscrito al agua de su dimensión simbólica, de su importancia para los pueblos del continente y de su posibilidad de acceso democrático y publico. El manejo del agua ha estado asociado directamente a grandes megaproyectos multinacionales donde quedan al margen las comunidades que históricamente han preservado y cuidado las cuencas y los nacimientos acuíferos, que son hoy nacimientos de dinero y concesiones. Por tal razón reivindicar el Derecho al Agua es fundamental para restituirle su sentido mas esencial, el de ser productora de vida, el de ser la madre de nuestra historia y la mas grande habitante de este planeta.
El carnaval, el bazar, la festividad, el jolgorio, son expresiones de la alegría humana que parecen haberse quedado habitando el continente de las Américas. Se extiende EL CARNAVAL Y LA FIESTA como un crisol de las culturas desde la Tierra del Fuego hasta Alaska y son profundas manifestaciones culturales que fortalecen el tejido social de los pueblos, sus historias, tradiciones, memoria, sus resistencias frente al embate de los poderes hegemonicos y la dimensión simbólica de nuestras culturas se manifiestan con toda su fuerza en el hecho de la fiesta. Reconocer el Derecho a la Fiesta como un Derecho Cultural permite otorgar una apertura a las dimensiones sentimentales más profundas que integran, convocan, restituyen y perpetúan la memoria de nuestras sociedades.
America Latina es una de las regiones con mayor riqueza en biodiversidad y en tierras fértiles del planeta. Sin embargo la concentración de la tierra ha llegado a niveles tan altos que el campo se esta quedando en manos de grandes empresas y terratenientes que progresivamente han expulsado a campesinos y medianos productores a engrosar las filas de desplazados que agravan la ya compleja realidad cultural urbana. A esto se suma la tecnificación de la producción agrícola que utiliza gran variedades de químicos para alterar genéticamente las semillas y para limpiar de pestes los cultivos para umentr la produccio, bajar los costos y mejorar su consumo, afectando directamente a los consumidores quienes han tenido que sufrir los efectos de enfermedades de distintos tipos. Por tal razón el derecho a la siembra, y a una siembra limpia libre de transgénicos y químicos, junto con un derecho inherente de acceso a la tierra se constituye como una estrategia de recuperación y democratización del territorio, de su sentido de vida y de uso.
El actual periodo del conflicto armado en Colombia evidencia una suerte de intensificación caracterizada por un recrudecimiento de las acciones militares que han degradado las estrategias de lucha haciendo difusa la distinción de todos los actores armados involucrados. En este contexto en el que se violan sistemáticamente los derechos humanos en la sociedad civil, mediante falsos positivos, desapariciones forzadas, asesinatos selectivos, destierros masivos, genocidios políticos entre otros; el duelo colectivo se constituye como un derecho cultural indispensable que permite avanzar en la verdad, justicia y reparación integral de las victimas. No obstante este derecho no debe restringirse únicamente a las poblaciones que han sufrido directamente los efectos del conflicto. La sociedad continental en su conjunto ahora mas que nunca requiere reinvindicar su derecho al duelo, su derecho a indignarse profundamente ante la sistemática violación de sus derechos, de reclamar a sus muertos, y denunciar aquellos gobiernos que convirtieron el sufrir en un tabú, el llorar en una sospecha, y el duelo en un delito punible.
Las luchas populares expresadas en movimientos sociales en la defensa de las libertades y derechos civiles han sido históricamente criminalizadas por los Estados de nuestro hemisferio, las luchas del pueblo afro americano de los Estados Unidos, las luchas campesinas e indígenas en América central y en el sur del continente fueron fuertemente perseguidas por las fuerzas armadas y de policía durante el siglo XX.
En el presente siglo las cosas no son muy diferentes, la protesta estudiantil y los movimientos de la universidad publica en Colombia vienen siendo reprimidos y junto con ellos se ha desatado una persecusion sin presedentes a los academicos y lideres estudiantiles quienes son acusados de ser miembros o colaboradores de la insurgencia armada, la represion sistematica pone en peligro la libertad de pensamiento y la libertad de catedra, se pone de presente el sentido fundamentalista del Estado y los tiempos de dictadura parecen renacer bajo el modelo de la seguridad democratica en el caso Colombiano. Los movimientos indigenas y campesinos son criminalizados en Guatemala, Honduras y Mexico, los indigenas peruanos son estigmatizados como apatridas por resistir el saqueo de los recursos naturalez.
En este contexto el derecho a la protesta social surge como un nuevo espacio reivindicativo que debe movilizar la solidaridad de los subalternos y contrahegemonicos que desde la fuerza de las ideas representan el derecho a la identidad, al respeto de los derechos humanos y la libertad de pensamiento y asociacion como un derecho cultural fundamental. A continuacion presentamos una serie de reflexiones sobre la criminalizacion de la protesta social en el caso colombiano fundamentalmente. A manera de denuncia apelamos a la solidaridad y a la movilizacion de la opinion publica del hemisferio como parte de la lucha por el respeto a los derechos culturales de los pueblos.
TALLER POR EL DERECHO AL DUELO (16 al 19 de agosto de 2009)
“El Colectivo”
¡Súbete al Colectivo! para afirmar nuestro derecho a conmemorar y, de manera específica, a hacer duelo. Para posibilitar formas reparadoras —no encubridoras ni excluyentes— de olvido. Invitamos a crear, preparar y realizar un golpe de memoria, a irrumpir en el espacio público, buscando la emergencia de memorias múltiples y en construcción.
1. Estructura de las sesiones
DÍA 1, DOMINGO 16 Tema: Memoria y Olvido. - Ejercicio grupal: Metáforas de la memoria. Objetos con los que se compone la memoria. - Memoria / olvido (contextos actuales).
DÍA 2, LUNES 17 Tema: El Colectivo - Los golpes de memoria Contenido: - Presentación de la historia de El Colectivo: propuesta, objetivos, estrategias de acción. - Golpes de memoria. ¿Qué es un golpe de Memoria? Definición por parte de los asistentes. 1) ¿Qué/cuándo conmemorar? 2) ¿Por qué conmemorar? 3) ¿Cómo conmemorar?
DÍA 3, MARTES 18 Tema: El duelo
Contenido: - Experiencias de duelo, personales y colectivas. - Duelos colectivos pendientes. - Formas de hacer duelos colectivos en los países de origen de los asistentes. - Qué entendemos por duelo y qué efectos tiene para una sociedad la negación de su ejercicio. - Duelos pendientes en Colombia. Dinámicas que imposibilitan el ejercicio del duelo en el país: fosas comunes, desapariciones, falsos positivos, entre otras. - Formas de ejercer el duelo colectivo en medio del conflicto colombiano: desde el arte y desde los movimientos sociales.
DÍA 4, MIÉRCOLES 19 Tema: Logística del golpe Contenido: - La forma de planear un golpe. - Definición del golpe a partir de ideas. - Trabajo por grupos pequeños. - Plenaria y definición de tareas puntuales.
DÍA 6, JUEVES 27 Golpe de memoria. Plaza Ché, Universidad Nacional de Colombia, 11:30 a.m. Una estudiante que participaba en el Encuentro Hemisférico empezó a tocar el violín en medio de la Plaza Che, y con ello se dio inicio al golpe. Entre tanto, los demás comenzamos a demarcar con tiza nuestras respectivas zonas de duelo. A las 12:00 m. las declaramos a viva voz, tratando de hacer visibles diferentes tipos de duelo inconclusos, e invitando a la gente que pasaba por el lugar a declarar y trazar su propia zona de duelo.
Cada zona fue distinta, algunas hacían duelo por la desaparición de vidas humanas y otras por la de instituciones sociales (la universidad pública, por ejemplo); algunas aludían a duelos colectivos y otras a duelos personales; algunas representaban su objeto de duelo, mientras que otras ofrecían un espacio ritualizado en el que su ejercicio fuera posible; algunas representaban lugares de duelo en la geografía nacional, en tanto que otras en la del cuerpo humano.
Varias personas que pasaban por la plaza se unieron al golpe escribiendo o dibujando sobre el piso sus propios duelos; al ver que esto sucedía, decidimos extender la acción, que duró casi dos horas. Sobre la plaza quedaron demarcadas las diferentes zonas, con preguntas, dibujos y objetos que simbolizaban el intento personal y colectivo de crear un espacio donde fuera posible hacer duelo en medio del veloz ritmo de la cotidianidad y la avalancha de sucesos que nos impide procesar nuestros dolores. En definitiva, se trató de generar un espacio en el cual detenerse para "memorar con otros" aquello que nos duele como individuos y como miembros de una sociedad.
Comentarios sobre la experiencia
Este taller representó nuestro primer intento de planear y realizar un golpe de memoria con personas que no hacen parte de El Colectivo. En esa medida, se trató de una experiencia significativa pues nos condujo a revisar nuestro recorrido como grupo con el fin de comunicar a otros qué entendemos por un golpe de memoria, por qué creemos que son importantes, de qué modo los hemos diseñado y qué los convierte en acciones efectivas. Además, al encontrarnos con personas provenientes de distintos países y con trayectorias artísticas, académicas y sociales diversas, el espacio del taller nos permitió compartir diferentes perspectivas sobre lo que significa conmemorar lo no conmemorado y buscar consensos en medio de la diversidad de experiencias y posiciones.
Por luchar nos matarán, pero así nos haremos un mundo donde nos quepamostodos ytodos nos vivamossin muerteenlapalabra.
Nosquieren quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro paso.
Nos quieren quitarla historia para que en el olvido se muera nuestra palabra.
No nos quierenindios. Muertos nos quieren.(Chiapas, 1996).
La unidad, la autoridad y la autonomía. Son más quepalabrassueltasdeaspiracionesabsurdas, son más que meros signiicados quiméricos y desgastados imposibles de realidad y concreción. Estos tres elementos, constituidos como las banderas históricas delaluchaindígena, hanlogrado por in ser uno más allá delosindígenas, un solo pueblo diversoresistiendo bajo el nombre dela dignidad. Por primera vez se alcanza en las calles un clamor popular tan amplio y diverso, juntos en la palabra y en el paso eterno del pie que se hizo cayó en el caminar incansable de un sueño liberador y concreto:La mingaindígena y popular. Ésta, que al parecer se vería como una marcha más, susceptible de disturbios y violencia sin sentido, se fue convirtiendo poco a poco en la suma progresiva,ampliayvinculantedelasvoces quegritabanserenasperoirmes:“Aquísomos todosindios, negros, mulatos, estudiantes, obreros, corteros, campesinos y mujeres.” De allí venimos, por aquí pasamos pero siempre estaremos.
Hemos hablado por más de quinientos añosimponiendo nuestra palabra y nuestrarazón, pero nohemosescuchadounasolapalabradela herencia milenaria quenosantecedió.Estiempo de escuchary escucharnos, es el momento preciso derescatarla palabra comofuente de luchaydeidentidaddeAbyaYala,puesesta mingatraspasalasfronteras que nuestra misma razón negligente ha impuesto. Por eso un indígena habló y su palabra permaneció en la memoria eterna de quienes se atrevieron a escucharla:
“No morirálaflor dela palabra.Podrá morir elrostro oculto de quienla nombra hoy, perola palabra que vino desde elfondo dela historia y dela tierra ya no podráser arrancada porlasoberbia del poder.(…)Laflordelapalabranomuere,aunque ensilenciocaminennuestrospasos.Ensilenciose siembralapalabra.Paraquelorezcaagritosse calla.Lapalabrasehacesoldadoparanomorir-
se en el olvido. Para vivirse muerela palabra,sembradaparasiempreenelvientredelmundo.Naciendoyviviendonosmorimos.Siempreviviremos.
Al olvidosóloregresarán quienesrindensu historia"
Cuarta declaración de la selva Lacandonda EZLN. 1 de enero de 1996
Aquítienenasusterroristasseñoresdelpoder, aquí estánsus minoríashijos y dueños del capital, aquí estamoslos pueblos diversos unidos en laresistencia, demostrándoles quesomos más y quelosindios nos han dado unalección delucha, y si, asíles hiera alos señores delareligión única,los indígenasnosestánevangelizando, indirectamentese nosestáhaciendounllamado ala conversión al evangelioliberador dela pluralidad delaresistencia,nos están enseñandolaviabilidaddeotromundoposibleynecesariodesdetodoslossectoressociales,desdesusprocesos,susterritoriosysuscreencias.
Perocomosiemprerespondeestesistemade muerte,lospoderososnohablanconsuspalabrasfétidas, se nosresponde con señalamientos ydiscriminación,conlaviolacióndelosderechos humanos; conla militarización de nuestros territorios;coneldesplazamientoyarrinconamientoque megaproyectosyactoresarmadosinvolucran;conlaintoleranciareligiosaypolítica; conelsaqueo de nuestrosrecursos naturales,conocimientosysaberes,conelolvido….
Poreso,nosotrosgritamoselsilencioparasilenciar lasbalasy las amenazas, nosotros construimos minga para caminar la palabra. Porque solo cuando la unidad, la autoridad y la autonomía se hacen una en la resistencia, somos libres en la dignidad. Ésta, es pequeña einquieta, deltamaño posible de un cuerpo ardiente y persistente, pero infinita en la inconmensurabilidad de un espíritu libre. No debemos dejar que nos la arrebaten, es lo único que nos queda, es nuestra arma más poderosa, aquella que nos hizo sentir de una vez y para siempre que nosomos colegas,somos más que compañeros, que somos ante todo hermanos….
La Cultura es la totalidad de las formas de ser, de pensar y de actuar, se expresa en los modos de vida, creencias, valores, hábitos y capacidades de los actores que interactúan en sociedad, esto implica que todas las culturas tienen el mismo valor, solamente existen diversas maneras de manifestarse o representarse de acuerdo a un contexto histórico determinado. La cultura es dinámica y cambiante.
La memoria colectiva es el motor y sustento de la historia, es lo que cohesiona a un grupo social, permite auto reconocerse e identificarse con un destino común. El Patrimonio Oral permite que los saberes y conocimientos adquiridos a lo largo del tiempo se transmitan de generación en generación, se revitalicen y le den sentido a la existencia
Los Diablos Danzantes de Corpus Christi, Venezuela, constituyen uno de las fiestas rituales más arraigadas, expresión del mestizaje cultural, vale decir, la diversidad cultural que caracteriza la conformación del pueblo venezolano y que perdura hasta nuestros días. Se manifiesta en distintas localidades de la región central del país con sus particularidades y semejanzas en cada una de ellas. Los participantes de la danza ritual pertenecen casi en su totalidad a cofradías religiosas que cumplen promesas, para lo cual se atavían con indumentaria especial, utilizan máscaras y tocados, así como diversos accesorios que identifican la manifestación localmente.
En el presente trabajo trataremos de recalcar todos y cada uno de los aspectos que involucran tanto la celebración del día de Corpus Christi como de la organización y diferentes aspectos de los Diablos Danzantes.
La imposición de la cultura europea sobre las ricas y variadas configuraciones culturales prehispánicas existentes en los países americanos, fue el principal propósito de los colonizadores quienes pretendieron reproducir en ellos, realidades existentes en su país de origen. Uno de los objetivos mas importantes fue el de difundir la religión católica entre los pobladores de los territorios recién conquistados y a los contingentes de esclavos qu
e fueron traídos desde África.
Es por eso que hoy, el calendario festivo iberoamericanas figuran como fechas de asueto las mas destacadas del calendario católico: Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Corpus Christi y los onomásticos de vírgenes y santos patronos que rigen el ciclo de cada uno de los países.
En estas fiestas se incorporaron rasgos de las culturas preexistentes en cada nación. En Venezuela se adoptaron, además, aportes culturales de la población africana que, en condición de esclava, fue introducida durante el periodo colonial para integrarse con su fuerza y experiencia en las labores agrícolas y mineras que emprendieron en estos territorios. El núcleo fundamental de la cultura tradicion
al venezolana se constituyo así, con los aportes de los grupos indígenas, europeo y africano que están presentes, en diverso grado, en todas las expresiones culturales de raíz tradicional.
Existen claras disposiciones en las leyes Indias que trataron de reglamentar las fiestas cristianas, en especial las realizadas en honor al santísimo sacramento. Felipe III ordeno que se efectuaran misas en todos los pueblos para que creciera la devoción de los fieles, procesiones, uso de instrumentos musicales, colocación de altares y empleo de figuras alegóricas aparecen en estas disposiciones. Puede afirmarse que ya a comienzos del sigl
o XVII se conmemoraba esta fiesta en Hispanoamérica.
La primera celebración de hábeas Christi en Venezuela tuvo lugar en la Ciudad de Coro en el año 1582, con procesiones dentro de la iglesia que estaba alfombrada, como en España, con hierbas aromáticas. Siguiendo las reglamentaciones de las leyes de indias, se ordeno que en esta localidad que figuraba, en ese entonces, como
capital de la provincia de Venezuela, se realizasen ceremonias en honor al altísimo todos los días jueves del año.
Las fiestas de hábeas Christi en Caracas se realizo desde el año 1590 y a partir de esta fecha sus características dependieron de las disposiciones de fondos públicos para costear la celebración en la que participaban todos los sectores de la población: Indígenas, europeos, africanos y sus descendientes que constituyeron hermandades y cofradías para dar brillo a los actos de homenaje a sus santos patronos. Estas fueron la únicas formas permitidas de asociación de indígenas y africanos, por lo que en ellas se desarrollaron lazos de solidaridad.
Mas adelante, cuando se constituyeron los gremios profesionales activamente a las celebraciones religiosas y con sus trajes coloridos y estandartes distintivos dieron vistosidad a las procesiones en honor al santísimo Sacramento. Altares callejeos, adornos con palma, flores e imágenes religiosas se ubican en la ruta de las procesiones. Se notificaba con anterioridad a los vecinos las disposiciones para colocar los altares, participaban en las procesiones danzas de indios, de negros y mulatos, personajes enmascarados caracterizados de diablos, tarascas, gigantes, dragones representativo del mal que con intención didáctica, se veían sojuzgados ante el poder
del santísimo.
En algunas épocas, se organizaron obras teatrales de comedias “con tema moral” posteriormente suspendidas por trabas en la censura o por falta de fondos. Durante largos años desfilaron en las procesiones de Corpus por las calles caraqueñas los gigantes, la tarasca y los diablo
s enmascarados. A fines del siglo XVIII, los gigantes, la tarasca y los diablos fueron desapareciendo en la capital al haber sido
prohibidos en Europa, donde se considero que habían perdido su significado simbólico.
Las comunidades que actualmente celebran en Ve
nezuela la fiesta de Corpus Christi con danza de diablos están ubicadas en la zona centro norte del país, inmediatos a desarrollos industriales.
En su mayoría, fueron fundadas durante el período colonial contiguos a asentamientos indígenas, donde se establecieron haciendas para la explotación del cacao y otros cultivos como la caña de azúcar, el café y el añil. En muchos de ellos se desarrolló, además, la cría de ganado vacuno y caballar, en los coste
ros las actividades pesqueras ya tradicionales en la
s localidades. Para reforzar el trabajo indígena, fueron traídos pobladores africanos que aportaron su experiencia en labores agrícolas e hicieron prosperar significativamente las plantaciones.
La mano de obra indígena y africana debía ser conversa. Le fue impuesto además del bautismo, la obligatoria asistencia a los servicios religiosos dominicales, el conocimiento de la doctrina cristiana y oraciones; así como su participación en las celebraciones devocionales públicas que establecieron las nuevas autoridades políticas y religiosas.
Indígenas, morenos libres y esclavos, pudieron integrarse a las hermandades y cofradías religiosas. Bajo la atenta mirada de misioneros y amos, la población no europea pudo incorporarse a la cofradía del San
tísimo Sacramento, Corpus Christi, estimulada
durante el período colonial por los misioneros de la
s diferentes órdenes religiosas que dedicaron sus esfuerzos a la evangelización de las diferentes regiones del país, siguiendo las disposiciones de las Leyes de Indias.
El eje del poder económico, político y religioso se estableció en la zona central del país, y tuvo como área de influencia los importantes núcleos de explotación cacaotera base de la economía colonial, por
muchos años el principal rubro de exportación. Allí una mayoritaria población no europea comenzó tempranamente a celebrar actos en honor a la imagen emblemática del catolicismo: el Corpus Christi.
Venerada en toda Venezuela, con los más ricos altares y nutridas procesiones, adquirió en numerosas localidades centrales carácter especial: grupos de creyentes interpretaron el papel del más encarnizado enemigo de la religión católica, danzaron en el interior y fuera de los templos para demostrar su humillación ante el supremo símbolo cristiano.
Habían probado la fortaleza y eficacia del poder del Santísimo a través de infinidad de milagros: prodigiosas curaciones, salvación ante graves peligros, entre otras demostraciones. Los diablos, desde entonces danzaron por devoción y cumplimiento de promesas hechas al Corpus Christi, por ellos mismos, o por persona interpuesta, en una demostración pública de gratitud y de fe.
Las restricciones impuestas por la Iglesia, en las principales ciudades, no alcanzaron con la misma intensidad a comunidades vecinas de las haciendas cacaoteras u otros núcleos de producción agrícola y pecuario en la región central. El aislamiento, favoreció la continuidad del rito, apuntalado por una devoción inquebrantable.
Primer capataz y segundo capataz: encabeza el grupo de diablos, en algunas poblaciones los cuentan varias veces antes de entregarlos al "perrero", personaje encargado de velar por su número, orden y evitar la interrupción de personas ajenas, apartándoles con gestos a veces cómicos, como rasgo de diferenciación de estos se puede señalar
que el primero de estos cuenta con cuatro cuernos a diferencia del segundo que solamente posee tres.
Diablos: representan el cuerpo de baile subordinado a las ordenes de los capataces, estos se caracterizan y diferencian por solo contar con dos cuernos en su mascara.
Las hermandades de Corpus Christi, además de su actividad devocional pública, despliegan una serie de
misiones de solidaridad especialmente con los miembros de su asociación que les destaca como ejemplo de cooperación comunitaria. La atención a enfermos, apoyo a las familias de cofrades fallecidos y a obras de interés colectivo, las convierten en referencia positiva aceptada por los integrantes de sus comunidades. Promueven el respeto a las personas mayores, a las jerarquías y al trabajo en conjunto. En sintonía con los nuevos tiempos y con las necesidades de apoyo económico participan en representaciones públicas para dar a conocer directamente su danza; así como su firme creencia en los poderes milagrosos del Santísimo Sacramento. Varias sociedades ofrecen talleres para la enseñanza de la danza, fabricación de máscaras y trajes. Las personas que integran la directiva de la hermandad gozan del respeto público. Algunas de ellas han recibido reconocimientos honoríficos de parte de las autoridades locales. También las agrupaciones han sido objeto de distinciones semejantes. La fundación de la Cofradía de Diablos Danzantes de Venezuela ha contribuido, en corto tiempo, a propiciar su propia estima como representantes de una tradición que es factor de identidad y cohesión.
Función Simbólica de los Diablos Danzantes de Corpus Christi.
"Nos disfrazamos de Diablos y entonces vamos humillados ante el Cuerpo de Cristo que es la Santa Custodia, vamos humillados a pagar una promesa, pagamos y salimos humillados..."
La danza de diablos encarnados por devotos del Santísimo Sacramento se realiza para demostrar, públicamente, la sumisión ante el supremo emblema del cristianismo. Cobra trascendencia hoy, la heterogeneidad simbólica producto de un proceso histórico integrador, manifiesto en un ritual dinámico que desde hace siglos se repite anualmente como interpretación de la eterna lucha entre el bien y el mal. La indumentaria especial que oculta la identidad y apenas deja ver las manos de los danzantes adquiere con la máscara, misterio y carácter. Ella otorga a los diablos rostros fabulosos y terribles, alegorías de animales fantásticos secularmente asociados a los deseos impuros, como el cerdo; a la perversidad como los dragones; monstruosos seres marinos y otras tantas imágenes producto de la inspiración de sus creadores. Las máscaras, mágicas y solemnes exhiben expresiones malvadas, asombro o burlonas sonrisas, ostentan cuernos y fieros colmillos, emblema de fuerza y primitivo poderío. Refuerza la imagen prepotente, el uso de bastones o látigos que pueden ser asociados tanto a la figura de los capataces de esclavos, como a los flagelantes que desfilaban en el medioevo. Los símbolos cristianos protegen a los danzantes de ser poseídos por el demonio: pequeñas cruces confeccionadas de palma bendita, de tela o cintas cosidas al traje, medias y calzado; medallas, rosarios, oraciones, escapularios y estampas, no siempre visibles y según las creencias compartidas plenas de un poder incuestionable. La participación en la danza como pago de promesas exige ceremonias de iniciación y generalmente la exclusión femenina, que adquiere importancia en otros aspectos del ceremonial. Una maraca en la mano derecha, tradicionalmente usada por chamanes de sociedades indígenas, en ritos para conjurar el mal y la enfermedad, es empleada en casi todas las comunidades de danzantes; así como sonajas metálicas de diverso tipo que según antiguas creencias de culturas orientales y africanas, poseen la facultad de ahuyentar los malos espíritus. El más importante es el cascabel, que tiene en su superficie una hendidura en forma de cruz. Con esta misma finalidad se hacen los pasos y formaciones en cruz, bajo la atenta observación de las órdenes de los guías o capataces, durante el tiempo sagrado de la acción de gracias que posibilita la salvación y el beneficio personal o colectivo.
Función Cultural de los Diablos Danzantes de Corpus Christi.
La manifestación de los Diablos Danzantes de Corpus Christi es ejemplo de la integración histórica de las configuraciones culturales de los diferentes grupos que contribuyeron a la constitución del núcleo de la cultura popular tradicional venezolana. Indudablemente el aporte europeo, determinado por la creencia religiosa impuesta, durante el período colonial, ha dado paso a elementos de evidente procedencia indígena y africana. Buena parte de las poblaciones fueron haciendas cacaoteras en las cuales se establecieron núcleos de esclavos, procedentes de diferentes regiones de África. Sus contribuciones en el curso histórico están fuera de discusión. Como en otras expresiones de la tradición popular venezolana, bajo el aparente predominio de lo europeo, existen una serie de elementos culturales subyacentes que cobran en diverso grado importancia en los rituales. La pesquisa sobre este tema, deberá ser motivo de estudios particulares.
“La danza se acompaña con el ritmo de la maraca y el movimiento de las campanas, el cencerro y las sonajas que se llevan en la cintura.”
La música que acompaña la celebración de los Diablos Danzantes de Corpus Christi, es de tipo instrumental. Las diferentes fórmulas rítmicas están ligadas estrechamente a la secuencia de actos y figuras representados a lo largo del ceremonial.
En cada una de las localidades tiene rasgos particulares en cuanto al uso de los instrumentos musicales y a los llamados toques o repiques instrumentales. Aún cuando poseen variadas designaciones y características, pudieran identificarse así: fórmulas de llamada, para la convocatoria; para las diferentes etapas de la ofrenda o rinde; las fórmulas que sirven de enlace, e indican el paso a otra etapa del ritual; y también para la diversión, que se efectúan por petición y debe ser remunerada. Este tipo de música, exclusivo de la celebración, sólo se realiza el jueves de Corpus y en la Octavita.
Los instrumentos empleados son: el tambor o “caja”, que se ejecuta como redoblante a la usanza tradicional que acompaña las procesiones en España. Este instrumento, en Naiguatá, estado Vargas, es un tambor de barril, llamado “pipa”; en San Francisco de Yare, Chuao y San Rafael de Orituco es un membranófono de doble parche, tipo granadero.
El cuatro, o guitarrilla de cuatro órdenes simples, es un instrumento de amplia difusión en Venezuela y es utilizado por los danzantes en Cata, Cuyagua, Ocumare de la Costa, Turiamo, Patanemo y San Millán. Vale destacar que en Patanemo se practica la inversión o cruzado de las cuerdas, para conjurar las malas influencias.
En Chuao y San Rafael de Orituco se emplean separadamente tanto el cuatro como el tambor.
La maraca es un idiófono de sacudimiento utilizado por las etnias indígenas históricas y actuales, se ejecuta en la mayoría de las celebraciones rituales populares venezolanas, en la mano derecha del mismo modo en que ha sido empleada secularmente por la población indígena en sus actos ceremoniales.
Un conjunto de cencerros, campanas y cascabeles atados a un cordel colocado en la cintura, ofrece un sonido abarcante que identifica al grupo de danzantes. El sacudimiento y entrechoque se acentúa con el desplazamiento y los constantes giros y saltos de la danza.
Todos estos instrumentos, de diversa procedencia, se han integrado históricamente en la ceremonia.
Ante el toque de llamada, se produce la impactante llegada de los diablos a las puertas del templo; allí se da comienzo a una serie de actuaciones que abarcan iniciación, pago individual de promesas y ofrendas. El grupo seguirá atento y disciplinado al desarrollo de la misa en el interior del templo y dará dramáticas demostraciones de humillación.
Puede señalarse como rasgo general la condición libre de la danza; sin embargo durante el ritual de la misa se atiende a una coreografía de formaciones en cruz y en doble hilera que se entrecruza, desplazamientos en espiral, en figura de ocho, en círculo con uno o más danzantes en medio. También la danza en retroceso, propia de los momentos en que se retiran o están ante algún símbolo religioso. Desplazamientos rítmicos hacia adelante y atrás, acostados sobre el piso, de rodillas, que pueden estar acompañados por silenciosas oraciones o aterradores quejidos y gritos como en San Francisco de Yare, donde al igual que en Naiguatá, la danza es libre y tumultosa.
Es típico el paso cruzado. Cada danzante realiza con su pie sobre el piso el símbolo de la cruz, giros, medias vueltas, saltos variados, algunos apoyados sobre los brazos, elevando alternativa y rápidamente las piernas; también se llevan a cabo giros, con los brazos desplegando la máscara como si la dotaran de vida, o bien dejándola caer en señal de derrota.
En los saltos, por lo común, se sacude con vigor la maraca y emiten su sonido las sonajas atadas a la cintura, se despliega la capa o el lienzo al que va unido la máscara.
En Yare, son propios los llamados pasos del escobillaoy el cuatro, que se ejecuta con una pierna cruzada a la altura de la rodilla opuesta, dando elásticos saltos y movimientos convulsos del cuerpo. En todos los lugares puede apreciarse que en algún momento de la danza los participantes actúan libremente como si estuviesen poseídos por una fuerza sobrehumana, para luego caer en una especie de letargo.
En Chuao, los danzantes se presentan en grupos llamados regioneso legiones, pero su actuación es conjunta. Cada uno lleva en su mano izquierda un látigo de vara larga que al apoyarla sobre el piso subrayan determinados momentos del ritual.
Todo transcurre bajo la mirada vigilante del perrero, a veces ayudado en esta dura tarea por una mujer, que atiende las necesidades de los danzantes, o corrige si algún elemento de la indumentaria se encuentra fuera de su sitio.
Los momentos de enlace que indican el inicio de una nueva etapa del ritual; así como algunos toques, son aprovechados para recuperar fuerzas durante la agotadora jornada.
Precursores de la Danza en la Localidad Estudiada.
Citar una fecha exacta de la conformación del primer Grupo de Diablos en Tinaquillo es una tarea más que difícil; ya que no existen testimonios escritos de la misma, lo que si se puede asegurar en forma aproximada, considerando algunos relatos de personas de la población, es que a principios del siglo XIX ya existía un grupo de personas que se dedicaban a esta actividad en forma parcial. Otro aspecto que no se ha aclarado totalmente es como, quién y de donde se trajo la idea de crear una manifestación de esta naturaleza.
Tenemos que resaltar un hecho de trascendental importancia, y es que independientemente de donde sea el origen, las personas que se encargaron de darle cuerpo a esta idea, utilizaron al máximo la creatividad para conjugar una serie de elementos tantos Españoles, Africanos e Indígenas y así fundamentar una manifestación con características propias sin prescindir de lo sagrado y religioso.
Es en el año de 1.920, cuando esta manifestación toma mayor relevancia, guiados de la mano del Sr. Luis Roche una serie de personas en las que se encontraban: Virgilio Valera, Melquíades Valera, Dimas Aponte, El negro Castellano, José Betancourt, entre otros; se encargan de dar a conocer, no solamente en Tinaquillo, sino además en otras regiones aledañas, dicha manifestación y esta pasa a formar parte de la identidad del pueblo. De esta fase en adelante la historia de los Diablitos de Tinaquillo se puede decir que se ha dividido en etapas enmarcadas por sus capataces.
Al producirse la muerte del Sr. Luis Roche, en el año de 1.935, toma las riendas del grupo como capataz el Sr. Virgilio Valera.
La presencia del Sr. Valera como capataz de los Diablos fue corta, se estima que su permanencia fue de aproximadamente 10 años; se puede decir que con la salida de él se cierra la segunda etapa de la Manifestación, dándole paso a la tercera generación. En el año de 1.945, con la salida del Sr. Valera toma las riendas de la agrupación el Sr. Dimas Aponte; con el se suman, como integrantes, las siguientes personas: Juan Flores (Perico), Pablo Flores, Félix Acuña, Tito Machado (Cuatrista), Félix Monsalve, Virgilio Franco, Emiliano Reyes, Ramón Pérez, Mariano Peralta, José Camacho (Camachito), José L. Cabrera (el catire), etc. En esta etapa se acentúa la participación de la manifestación y se exploran nuevos lugares de proyección como : El Pao, El Baúl, San Carlos, Tinaco, Guacara, Yagua, etc. El Sr. Dimas Aponte se mantuvo como capataz durante aproximadamente 15 años, siendo separado de ese rango, por voluntad del resto de los integrantes, en la población de Yagua Edo. Carabobo en el año de 1.960, aquí se cumple la tercera etapa dando paso a la cuarta generación. Con la salida abrupta del Sr. Dimas Aponte se decide nombrar como capataz al Sr. Ramón Pérez, a quién lo secundaba el Sr. Mariano Peralta; en esta etapa se suman las siguientes personas: José Aponte, Víctor Aponte, Elio Romero, José López, Luis Cabrera, Elio Machado, Zoilo Pérez, Víctor Castro, etc. Además se iniciaron como niños: José L. Cabrera (hijo) y Servideo Pérez (El Negro). En esta etapa sucede un acontecimiento tan importante que vendría a garantizar la permanencia de la manifestación en el pueblo, la idea impulsada por la maestra Cristina de Bocaney y por el maestro Leopoldo Molina en el Grupo Escolar "General José Antonio Anzoategüi", de ensayar a un grupo de niños para formar el Grupo de Diablitos del Anzoategüi, esta iniciativa fue seguida por el resto de las escuelas del pueblo, siendo dentro del plano cultural materia obligada para las instituciones. Esta semilla permitió el rescate de la manifestación, al haberse extinguido años más adelante. Debido al fallecimiento de algunos de los integrantes del grupo y por enfermedad de otros los Diablitos dejan de salir en el año de 1.973, cerrando así la cuarta etapa de la Manifestación. Luego de 10 años de inactividad un grupo de personas impulsados por el cumplimiento de un compromiso adquirido, decidieron iniciar los ensayos con la meta de reiniciar las actividades, de salir a la calle y así eliminar la nostalgia que les infundía el recuerdo del pasado; sabían que el camino era largo y duro, pero les impulsaba la Fé en lo que estaban emprendiendo. Así luego de una serie de ensayos, el santo día jueves de Corpus Christi del año 1.983, salen de nuevo a la calle en el reinició de las actividades; en este importante día se inicia la quinta generación; la agrupación la conformaban las siguientes personas: Elio Romero (capataz), Carlos Cabrera (segundo capataz), José Cabrera (hijo), Servideo Pérez (el negro), Pablo Hernández, José López, Domingo Rumbos (el muerto), Pedro Gonzáles, Carlos Hernández (paraparo), José Pérez (cuatrista), José Morales, Israel Martínez, etc.
En el segundo año ocurre un acontecimiento importante para la evolución de la manifestación, como lo fué la incorporación de la mujer en la danza, este hecho no fué ocasionado por una simple decisión sino que la mujer estaba reclamando el derecho adquirido al participar en la Escuela como parte de la semilla que permitió garantizar la permanencia. Citaremos algunos nombres: Ana Mercedes Martínez, Nelida Cabrera, Isbelia Cabrera, Maria Ronci, Carolina Carballo, etc.
En el año de 1.987, por ausencia del Sr. Elio Romero y por ser el Segundo Capataz, le correspondió asumir la responsabilidad al Sr. Carlos Cabrera, quien dirige la Agrupación actualmente.
“...En un siglo pasado, como no había el modernismo de lo que es la tela, no había ese colorido, entonces lo pintaban ...Hoy en día no, porque se consiguen telas más floreadas y la cosa tiene más colorido.”
Probablemente los primeros trajes de diablos de Corpus fueron pintados a mano, tal como fueron las armazones correspondientes a las figuras de tarascas y gigantones. Testimonios de antiguos cofrades, aseguran que en San Francisco de Yare y Patanemo la decoración del traje se realizaba como, hasta hoy, se hace en Naiguatá: un pantalón y camisa blancos. Se dibujan completamente a mano, con predominio de diseños geométricos, coloreados con tintes vegetales, más tarde se usaron creyones y marcadores de tinta de colores vivos. Cada uno de estos trajes es en sí mismo una obra de arte, que en conjunto ofrecen una imagen de belleza considerable. Existen referencias del uso de sellos de madera con motivos diversos que eran humedecidos en tinturas y estampados a la tela blanca de camisas y pantalones.
Esta labor, realizada generalmente en las casas de los principales miembros de la hermandad de Corpus, requiere una anticipación mayor que cuando se emplean telas estampadas de fabricación industrial. Como en todas las comunidades donde se realiza la celebración, los trajes son retocados o renovados previamente, en esta labor cooperan activamente las mujeres vinculadas a la hermandad.
En las poblaciones aragueñas de Ocumare de la Costa, Cata, Cuyagua, Turiamo y Chuao; así como en las carabobeñas de San Millán y Patanemo, existe afinidad en cuanto al uso de pantalones a media pierna, camisas de mangas largas y amplias capas rematadas con faralás, flecos, madroños y volantes de colores contrastantes. En ocasiones llevan aplicaciones, bordados de pedrería con el motivo de la cruz, tan adornadas como sean las posibilidades económicas de cada uno.
Las telas que emplean para la confección son generalmente estampadas de colores brillantes y alegres combinaciones. Utilizan medias largas y casi siempre calzan alpargatas, de modo que puedan coser sobre el tejido pequeñas cruces de palma, de tela o cintas.
Los diablos danzantes de San Francisco de Yare, llevan vestimenta roja, las mangas y el pantalón son largos, la capucha, del mismo material es amplia y durante el baile la despliegan como si fuese una capa.
En Tinaquillo, estado Cojedes, el traje se confecciona con telas satinadas que combinan los colores rojo y negro, opuestos al modo de los arlequines: los blusones son de manga larga y pantalones bombachos a media pierna. En San Rafael de Orituco, la indumentaria es semejante. Lleva además, cruces cosidas en el lado izquierdo del pecho y suelen poner cascabeles en sus alpargatas. Puede apreciarse entre ellos, el uso de indumentaria corriente a la cual cosen listones de tela en los laterales del pantalón y cruces como se acostumbra.
“Las máscaras varían, cada uno elige el animal que le gusta. Las hago de distintas formas: de perro, de ganado, caras diabólicas; el que viene escoge la que más le gusta, a gusto del que va a pagar la promesa...”
Símbolo de la celebración, el diseño de la máscara de los danzantes de Corpus Christi es igualmente diverso en cada localidad. Coloridas y vistosas, cada una es obra individual cuyas características corresponden en algunos lugares a la jerarquía de quien la porta; así como a los recursos y a la creatividad de su autor. Es frecuente que cada danzante confeccione su máscara, pero también hay personas especializadas en esta tarea. En numerosas comunidades, existe el testimonio del uso anterior de la corteza del fruto del taparo, la adaptación de cuernos hechos con corteza de coco y también cuernos de vacuno.
En Naiguatá y San Francisco de Yare, las máscaras tienen aspecto de animales fantásticos. Son confeccionadas con técnica de papier maché o capas superpuestas de papel engomado sobre un molde de madera o de barro, sobre el cual suelen utilizar una mezcla de yeso. La pieza puede ser unida a una estructura de alambre, y debe someterse a un proceso de secado previo al acabado de detalles, como incorporar orejas, cuernos, dientes o lenguas. Luego se hace la decoración al óleo. En Naiguatá, las máscaras llevan en la parte superior un aro metálico forrado, -como si fuesen cuernos unidos- del que cuelgan cintas de colores. Los motivos son diversos: cabezas de toro, de perro, de caimán, pero predominan las de monstruosos animales marinos.
Las máscaras de San Francisco de Yare tienen cuernos, cuyo número varía según la jerarquía de los danzantes: la del primer capataz, posee cuatro cuernos; la del segundo capataz, tres y las de los demás diablos llevan dos. Hace unos cincuenta años, casi todas las máscaras simbolizaban la “cara de cochino”. En la actualidad predominan las de cabeza de vaca o de toro y las inspiradas
en dragones.
En Chuao las máscaras son elaboradas mediante la colocación de capas superpuestas de arcilla, retazos de telas rústicas y papel de periódicos. En la arcilla se incrustan los cuernos rectos inclinados hacia adelante que luego son unidos con un tejido de cintas que llevan los colores de la bandera nacional.
La decoración pintada principalmente en negro y rojo, lleva resaltantes trazados blancos que ofrecen un aspecto espectral y sonriente.
Las máscaras en Ocumare de la Costa, Patanemo, San Millán, Turiamo, Cata y Cuyagua presentan variedad no sólo por los materiales utilizados, sino por los patrones del diseño y fabricación. Se emplean desde la corteza del fruto del taparo, la malla metálica o plástica, con sencillos arreglos o cuidadosamente policromadas; también conocen la técnica del papier maché, con colorida decoración al óleo. De los cuernos, cuelgan cintas o van entretejidas y sueltas en los extremos. Son notables las grandes trompas con bocas abiertas a las que asoman fieras dentaduras y lenguas colgantes de cartón.
Todas las máscaras llevan unido en el borde superior un trozo de tela suficientemente largo como para mantener cubierto el rostro cuando llevan la máscara sujeta en la mano extendida. El tipo de tela es variable, en San Francisco de Yare, es confeccionada con la misma del traje. En Naiguatá, Ocumare, Cata, Cuyagua, Patanemo, y San Millán suele ser de malla ligera. En Chuao, usan pañuelos o trozos de diversos lienzos multicolores y en San Rafael de Orituco, de satén rojo.
En Tinaquillo se emplea un pañuelo rojo al cual se sujeta la máscara con una técnica que evoca el tocado tradicional de algunos pueblos árabes.
“Yo trato de darles una buena protección contra del diablo, y les rocío agua bendita en el camino hacia la cruz del perdón. (...)La gente piensa que eso es mentira, pero no es.”
Las palmas benditas, colectadas durante la Semana Santa el Domingo de Ramos, según una arraigada tradición del pueblo venezolano, son empleadas como protección ante diversos peligros. La palma, secular emblema de la victoria, bendita y en forma de cruz representa un valioso talismán en la lucha contra las fuerzas misteriosas y malignas.
Ante la firme creencia de que el demonio puede incorporarse a través de quienes los representan en la ceremonia de los diablos danzantes, estos utilizan pequeñas cruces de palma o de tela de colores contrastantes, cosidas en su indumentaria. Se pueden ver sobre el pecho, en la espalda, extremidades y aún en el calzado. Usan también cruces de tela aplicadas sobre el traje.
Otros símbolos religiosos son la medalla del Santísimo y el rosario, sarta de cuentas con un crucifijo bendito, testimonio del pago de promesas por persona interpuesta, casi siempre mujeres que como sabemos tienen limitaciones para incorporarse a la danza. Cada participante lleva oculto, o a la vista, escapularios, estampas y oraciones para su protección personal.
Igualmente, se efectúan actos privados de oración, en los cuales tienen papel preponderante las personas de más alta jerarquía en las hermandades, y mujeres reconocidas por su positivo poder benéfico en la formulación de oraciones para conjurar los riesgos de la tentación. El rocío con agua bendita es también parte de estas medidas espirituales.
En cada una de las localidades se da una danza complementaria de carácter festivo que generalmente se realiza a petición de los presentes, en la calle o en algún hogar, donde recibirán una limosna o donativo que los gratifica. Así encontramos en Cata la llamada Danza del Mono Quitumbo; el Galerón en Patanemo y Turiamo; la Mojiganga y el Calabarío Carabalí, en Chuao; el Baile del Vaso, en Naiguatá; en Tinaquillo, el Sebucán o Palo de Cintas y el Pañuelo. Estas actuaciones, de contenido burlesco o diversional, son realizadas luego del servicio religioso y a distancia del templo.
Los diablos de Chuao y Turiamo, además de realizar su danza en la procesión cumplen un ritual en el interior de la iglesia, después de la misa de Corpus. Ordenados en fila doble van pasando por parejas y se prosternan ante la custodia que contiene la hostia, depositan la limosna prosternados ante el altar haciendo el signo de la cruz sobre una bandeja, colocada para tal fin. Luego se colocan nuevamente en las filas. Se retiran del recinto danzando al compás de música de cuatro sin darle nunca la espalda al altar.
También se hacen ceremonias danzarías en las visitas rituales al cementerio y a las tumba de cofrades desaparecidos; a hogares de miembros de la hermandad, enfermos o fallecidos. Antes de penetrar al recinto simulan tener dificultad para acceder, con reiterados movimientos hacia adelante y atrás, como si les empujaran rechazando su presencia desde el interior del lugar.
Los preparativos de la conmemoración de Corpus se inician varias semanas antes de la fecha que es esperada por toda la comunidad. La actividad se multiplica entre los miembros de la hermandad: la confección y retoque de trajes, máscaras y accesorios, van aunadas a los ensayos de la ceremonia que, como es debido, se realizan bajo la dirección de capataces y de los miembros más antiguos. En casi todas las comunidades la diablada se reúne para ultimar detalles y también para cumplir con algunos rituales. Muchos suelen ataviarse como lo harán el día de la fiesta, hacen visitas al cementerio, a altares y a casas de miembros de la hermandad. En algunos sitios, como San Francisco de Yare, el nicho de la custodia vacío es paseado por las calles y llevado hasta la puerta de la iglesia. Durante el recorrido se suman a la comitiva numerosos fieles. En el transcurso de la noche, hacen oración colectiva y privada, guardan sumo recogimiento y no deben consumir bebidas alcohólicas. Existe la convicción que para la fecha, el demonio anda suelto y es muy alto el riesgo de recibir malas influencias y tentaciones. Con frecuencia se realiza un velorio, en honor al Corpus Christi. Los miembros de la hermandad y los pagadores de promesas que están residenciados en otras localidades, llegan para integrarse a la preparación de la ceremonia.
Comienzan a verse por las calles diablos ataviados con sus máscaras, mujeres con niños en brazos, que llevan símbolos cristianos o propios de la celebración popular. Muchos de ellos asisten a pagar promesas. El templo, generosamente adornado tiene plena asistencia y en las afueras se reúnen los devotos para escuchar desde allí la misa y seguir la demostración de fe que realizarán los diablos danzantes. Se inicia el estallido de los fuegos artificiales y el repicar de las campanas de la iglesia. Aumenta la expectación ante el comienzo de la misa y de la llegada de los danzantes. El sonido de toque de llamada, se une al de las maracas y el tintineo de las sonajas atadas en la cintura, y vestimenta. Impactante y solemne, su presencia llena de colorido. Es el centro de las miradas. Se ubican en el atrio de la iglesia y desde allí siguen respetuosamente el desarrollo del servicio, mientras cumplen con su propio ritual: pasan ordenadamente de rodillas a hacer su ofrenda de estricto cumplimiento. En los momentos cruciales de la misa, como la consagración, los diablos se postran en el piso, sumisos y vencidos. Al concluir la misa, en medio del repicar de campanas y de los fuegos artificiales, los pobladores se preparan para la procesión con la custodia, a la cual se suma el conjunto de danzantes, quienes demostraran diferentes coreografías y pasos en danzas colectivas y libres. En algunas comunidades el recorrido se efectúa en horas vespertinas y se prolonga hasta la noche. La procesión que encabeza el sacerdote con la custodia, conducida bajo palio, cuenta con la presencia de las autoridades de la comunidad y de las hermandades religiosas, que llevan estandartes distintivos. Habrá parada y bendición en cada uno de los altares ubicados en la ruta; allí también tendrá lugar una ceremonia con oración y danza por parte de los diablos. Al finalizar el recorrido y producirse el retorno de la custodia al templo, los danzantes harán nuevas figuras en el atrio, antes de reunirse en casa de algún miembro de la hermandad o en la calle misma, para hacer las danzas de diversión. Se habrá preparado una comida para ser compartida con la comunidad, muchas veces patrocinada por un devoto como pago de promesa. En algunas poblaciones se celebra la llamada Octavita de Corpus, en la cual se repiten actos semejantes a los del día principal de la fiesta.
En el estado Aragua, las poblaciones de Cata, Cuyagua, Chuao, Ocumare de la Costa y Turiamo, todas señaladas desde el período colonial como sitios de explotación cacaotera, vecinas al mar y separadas entre sí por cortas distancias y accidentadas vías terrestres, celebran Corpus Christi con danza de diablosque “rinden”ante el Santísimoen señal de sumisión. De las que se tienen referencias más antiguas son Ocumare de la Costa y Chuao, reseñadas por cronistas y viajeros en los años 1621 y 1649, respectivamente. Cata, Cuyagua y Turiamo, se mencionan por primera vez en el año 1773, aunque se presume que desde mucho antes también conmemoraron la fecha.
En el estado Vargas, inmediata al principal puerto del país y aproximadamente a una hora de la capital, se halla Naiguatá, conocida desde 1628 como antiguo pueblo de indios y productor de cacao, caña azucarera y maíz; allí la conmemoración de Corpus se remonta a una fecha imprecisa, con danza de diablos.
En el estado Miranda, destaca San Francisco de Yare, mencionada por los cronistas desde 1624, como sitio de sementeras, cría de ganado vacuno y caballar. Es el sitio emblemático de la celebración. Fue durante la colonia sede del Curato Rural de la región, y a ella acuden habitantes de todas las poblaciones cercanas a cumplir las promesas formuladas al Santísimo.
Diablos de Corpus danzan en San Millán (Puerto Cabello) y Patanemo en el estado Carabobo. En el estado Cojedes, la danza ritual se efectúa en el pueblo de Tinaquillo (1781), y en el estado Guárico, en San Rafael de Orituco, citado desde 1783 como centro productor de cacao y cría de vacuno y caballar.
Probablemente la presencia de diablos danzantes en la fiesta del Santísimo pudo haberse realizado, también, en muchas otras localidades: Borburata, Canoabo y Guacara en el estado Carabobo; Nirgua y San Felipe, en el estado Yaracuy; y San Hipólito en el estado Barinas, donde se han hecho esfuerzos para reestablecer la tradición de otros tiempos.
El Instituto del Patrimonio Cultural como ente rector de la protección y defensa del patrimonio cultural en Venezuela financia conjuntamente con la Fundación de Etnomusicología y Folklore el 10 % de este tipo de manifestaciones culturales, apoyándose en la Constitución Nacional y en la ley de Defensa y Protección que insta a los gobiernos regionales, con competencia en la materia, a asumir su responsabilidad, en este caso se trata de los estados en donde existen Hermandades o Cofradías de Diablos Danzantes de Corpus Christi ( Aragua, Carabobo, Cojedes, Guárico, Miranda, Vargas) para poder cumplir con el Plan de Acción para la Salvaguarda, Protección y Revitalización de los Diablos Danzantes de Corpus Christi de Venezuela. El resto de los recursos necesariamente deberán de ser gestionados a través de organismos internacionales y privadas.
La festividad que durante los siglos XV y XVI fue símbolo del catolicismo en España, comenzó a practicarse en Venezuela aproximadamente a finales del siglo XVI. Por la solemnidad de sus procesiones y altares de rico adorno, la vistosa indumentaria y elaboradas máscaras, la vigorosa danza y peculiares muestras de fervor, convocan la presencia entera de las comunidades, a vecinos y visitantes.
Esta celebración, cuyos orígenes se remontan al teatro litúrgico medieval, se integró a la tradición popular venezolana, sumándole elementos indígenas y afrovenezolanos propios y ha mantenido su carácter impregnado de profundo sentimiento religioso. Su permanencia es sostenida por grupos de cofrades que en su mayoría cumplen promesas de por vida; ellos son vehículo fundamental de la transmisión oral de todos los aspectos del rito que cuenta con la aceptación mayoritaria de las comunidades donde se efectúa.
Los Diablos Danzantes de Corpus Christi de Venezuela son unas de las expresiones del patrimonio oral venezolano que por su riqueza, significación y tradición refleja fielmente la identidad y diversidad cultural de nuestro país, allí se expresa la influencia indígena, europea y africana. Gracias a la memoria colectiva de sus miembros y al conocimiento asociado a esta manifestación cultural, transmitida en forma oral de generación en generación, esta tradición se mantiene y revitaliza hasta la actualidad. En tal sentido debemos enfatizar que ésta manifestación cultural se expresa no sólo en la población de Yare, estado Miranda, sino también en Cata, Cuyagua, Chuao, Ocumare de la Costa y Turiamo, en el estado Aragua; San Millán y Patanemo en el estado Carabobo; Tinaquillo en el estado Cojedes; San Rafael de Orinoco en el estado Guárico y Naiguatá en el estado Vargas. En estos lugares existen cofradías o hermandades que se han organizado, esta Sociedad de Diablos Danzantes de Corpus Christi de Venezuela, actualmente.
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